por Vircoph » 18 May 2004, 22:15
Bueno, a ver que sale en este ratito....
Se levantó lentamente de la silla donde estaba sentada y salió al pasillo. El silencio en aquella amplia casa era tremendametne sobrecogedor. La locura estaba servida: se habia marchado de casa, habia dejado su trabajo y con lo poco que habia ahorrado pensaba pasarse lo menos dos semanas en aquel espacioso piso en compañia de tres deconocidos. Y sin embargo, no se arrepentía.
Ya no podía volver atrás, ni le importaba. Si ahora regresaba a casa le daría la razón a su madre de que no aguantaria nunca dos semanas fuera de casa, tal como le había hechado en cara en su última discusión. Ella misma dudó que fuera capaz, pero Hugo le había dado una especie de confianza que no esperaba. Estaba en casa. Podía considerar aquella casa, desde ese mismo momento, como su hogar.
Se dirigió a su habitación con intención de desacer la maleta, pero nada más entrar y ver, sobrecogida aún, su espacioso dormitorio, no pudo moverse. Se apoyó en el marco de la puerta y durante un largo rato estuvo contemplado cada rayo matutino que adornaba la habitación con una aura especial.
Aquella habitación le gustaba.
Sin pensarlo mucho más se tumbó delicadamente sobre la cama, cerró los ojos y se dejó arrastrar por sus recuerdos....
"-Bajate de la cama. - Gritaba la Abuela.
-No quiero, Yaya. ¡Se está muy bien!
-Las camas son para dormir, Sofía. No son para tumbarse ni para jugar. - La regañó, como tantas otras veces, con ese tono suyo tan autoritario pero no ofensivo.
-Pero abuela..."
-Ya estoy en casa!!!! - Sofía se despertó de repente. "Abuela" Pensó, aun no muy consciente de donde se encontraba. Solo tenia la senación de haber retrocedido muchos años atras en el tiempo. - ¿¿Hay alguien??
La voz de un chico, bastante aguda para serlo, inundó la casa. Sofía se levantó rapidamente y salió al pasillo para recibir al chico. Al abrir la puerta y salir, casi se lo come.
-¡Ahhhh!- Gritó el muchacho. Era alto y delgaducho, al contrario que Hugo. Llevaba unas gafas muy pequeñitas con la montura plateada y todo su aspecto era de un chaval responsable y cuidado con sus cosas y su aspecto. Parecía inteligente y avispado, pero su cara era de espanto total y el agusisimo grito que lo habia acompañado lo convertia en un chico muy gracioso. Le cayó la carpeta al suelo.
-¡Perdona! - Se apresuró a decir Sofía, agachandose para recoger la carpeta. El chico hizo lo propio y las dos cabezas chocaron. - ¡Au!
-¡Lo... lo siento! Ai, pero que torpe soy. ¿¿Estás bien??
-Si, si, no ha sido nada. Soy Sofía, la nueva inquilina.
-¡Ah! ¡Bienvenida!. Es verdad que ese bruto de Hugo dijo que venias. Yo soy Miguel. Encantado.
Se dieron los dos besos de rigor y se quedaron mirando.